Diseño propio
Con tus colores y tu logo, y dos rondas de cambios antes de publicar.
Cinco trabajos reales, cada uno con su propia identidad: su letra, sus colores y su manera de moverse. Baja despacio y recórrelos.
El sistema con el que un gimnasio organiza rutinas, equipo, finanzas y acceso, todo en un solo lugar.
Un gimnasio entero en una sola pantalla. El dueño opera desde su panel y cada cliente lleva el gimnasio en su celular.
Todo desde su sistema.
A la hora pico, todos querían usar la misma máquina. Por eso hicimos que el sistema divida a los socios en grupos y que cada grupo arranque en una zona distinta; conforme avanzan, los va rotando según las máquinas que tiene el gimnasio.
Ahora Olympo aprovecha cada máquina sin tener que comprar más, y su gimnasio se siente mejor organizado que los de la competencia. Del otro lado, sus socios ya no esperan turno: llegan con la rutina en el celular y saben exactamente qué hacer, así que entrenar se vuelve fácil. Y un socio que se siente cómodo vuelve y renueva.
Para el equipo creamos un módulo de puestos: el dueño eligió una plantilla para cada uno, como recepción, coach o caja, y después marcó qué podía ver y hacer cada persona. Además, el sistema guarda una bitácora de auditoría, así que siempre se sabe quién cobró y quién cambió qué.
Ya no necesita estar en el gimnasio de la mañana a la noche para saber qué ocurre, porque lo revisa en la bitácora desde donde esté. Al mismo tiempo, como cada persona ve solo lo que necesita para su trabajo, hay menos errores y la información delicada dejó de estar al alcance de todos.
En este caso armamos un corte de caja que se llena solo: cada cobro y cada gasto que registra el equipo cae en su lugar, separado en efectivo, transferencia y tarjeta.
Hoy el dueño sabe en el momento si el mes va bien y en qué se está yendo el dinero. Además, su contador recibe todo ordenado y separado por método de pago, de modo que el cierre de mes dejó de ser un dolor de cabeza.
Conectamos el sistema al torniquete y al reconocimiento facial del gimnasio, de modo que cada entrada se suma sola a la gráfica de horas pico.
Ahora: poca gente · lo más tranquilo hoy: 3 p. m.
El dueño sabe cuánta gente viene de verdad y a qué hora le conviene reforzar al personal. Mientras tanto, sus socios entran sin filas ni credenciales y escogen la hora más tranquila para entrenar.
Diseñamos y construimos el sistema que tu negocio necesita, con tu marca, tus procesos y los módulos que de verdad vas a usar.
La app que los socios de Olympo llevan en el bolsillo: su rutina, sus clases y su progreso.
Seguimos con el ejemplo de Temple, que ya está funcionando en Olympo. Ahí construimos las dos piezas: el sistema que usa el gimnasio y la app que usan sus clientes. Baja despacio y te enseñamos la diferencia.
Lo usan el dueño y su equipo. Desde ahí cobran, revisan las finanzas, reparten permisos y controlan quién entra, todo con números que se actualizan solos.
La usan los clientes de Olympo en su celular. Con ella reservan sus clases, siguen su rutina, cuidan lo que comen y ven su avance, sin tener que preguntarle nada a recepción.
Cuando un cliente aparta su lugar en la app, el gimnasio lo ve en su panel en ese mismo momento. Por eso nadie llega a una clase llena y el dueño sabe cuánta gente esperar.
En el caso de Temple, cuando un cliente entra a la app ve la marca de su gimnasio, su rutina de hoy, su próxima clase y a qué hora hay menos gente, calculado con las entradas reales del torniquete.
La rutina de hoy manda. Todo lo demás es atajo.
Los clientes planean su día desde la app, así que llegan a la hora tranquila y con la rutina lista. Para Olympo, eso significa que su marca aparece en el celular de cada cliente todos los días, que la gente se reparte mejor a lo largo del día y que sus promociones llegan directo a quien sí las va a ver.
La rutina que reparte el sistema le llega al cliente ya armada: series, repeticiones y descanso según su nivel y su objetivo. Además, cada ejercicio trae su demostración animada.
Cada cliente sabe qué hacer en cada máquina, y cuando nota su avance, se queda. Gracias a eso, los coaches de Olympo dejaron de repetir las mismas indicaciones a cada persona y ahora dedican ese tiempo a quien de verdad lo necesita.
En la app, el cliente ve la semana completa, revisa el cupo de cada clase y aparta su lugar. Además, puede agendar sesiones uno a uno con un coach o especialista, como una valoración con la nutrióloga.
Con Coach Beto · incluida en tu membresía
Con Coach Ana · incluida
Ajusta tu plan de comidas
Los clientes aseguran su lugar desde su casa y reciben la confirmación en ese momento. Mientras tanto, Olympo sabe cuánta gente va a cada clase, puede mover los horarios que van flojos y cobra las sesiones uno a uno desde la misma app.
La app incluye un recetario con más de 200 recetas que se ajusta a la meta de cada cliente. Ahí filtra por desayuno, comida o cena y por lo que se le antoja: alta en proteína, mexicana, vegetariana o rápida.
Con recetas que ya conocen y porciones a su medida, los clientes ven resultados más rápido. Y para Olympo, el recetario es algo que en otros gimnasios se cobra aparte, lo que le da todavía más valor a su membresía.
Cada cliente registra su peso y sus medidas, sube fotos privadas de su avance y la app le dice cómo va: si está ganando músculo, si baja grasa y cuánto le falta para su meta.
Estás ganando músculo y bajando grasa. Excelente recomposición.
Es una estimación según tu constancia, no una promesa.
Cada registro convierte el esfuerzo del cliente en números, y eso lo motiva a seguir. Por eso, cuando le toca renovar, ya tiene claro por qué quedarse en Olympo, y muchas veces llega acompañado de un amigo.
Diseñamos la app que tus clientes van a abrir todos los días, con tu marca y conectada a tu sistema.
Un flujo que lee cada mensaje, separa a quien sí quiere atenderse y le agenda la cita solo.
Una automatización es un flujo que hace solo lo que antes hacías a mano. Así la armamos para Aurea Skin, una consulta de nutrición clínica que además vende su propia línea de proteínas y cuidado personal. Baja despacio y sigue un mensaje por todo el flujo.
Por WhatsApp, Instagram y el formulario del sitio llegaban preguntas de todo tipo: quién quería su plan nutricional, quién solo preguntaba el precio de una proteína y quién nunca volvía a escribir. Contestar a todos a mano se comía horas, y mientras tanto la paciente que sí estaba lista se enfriaba.
El flujo que armamos escucha los tres canales al mismo tiempo. En cuanto alguien escribe, de día o a las dos de la mañana, su mensaje entra al flujo y empieza a moverse.
No busca palabras sueltas: lee el mensaje completo, como lo haría una asistente con experiencia. Así detecta qué quiere la persona, si menciona algún detalle importante y qué tan pronto quiere empezar.
Con lo que entendió, el flujo le pone una calificación a cada contacto. De esa forma distingue a la paciente que está lista para agendar de quien solo está curioseando.
Si está lista, pasa directo a la agenda. Si busca un producto, le recomienda el indicado y le manda el enlace de la tienda. Y si solo tiene dudas, le responde con información útil y le vuelve a escribir en tres días, sin que nadie tenga que acordarse. Todo queda guardado en el CRM.
El flujo revisa los horarios libres de la nutrióloga, aparta la valoración y le manda la confirmación por WhatsApp. Un día antes le recuerda la cita, para que no falte.
En lugar de cien mensajes, le llega un aviso por cada paciente nueva con el resumen ya hecho: qué busca, qué condición mencionó y a qué hora es su cita. Llega a la consulta sabiendo a quién va a atender.
Ahora la automatización responde en segundos a cualquier hora, filtra los mensajes que no llevan a nada y le entrega a la nutrióloga solo los contactos listos para agendar. Así, cada paciente real recibe atención a tiempo, y las horas que antes se iban en el celular regresaron a la consulta.
Revisamos cómo trabajas hoy, encontramos lo que se repite y lo convertimos en un flujo que corre solo, conectado a las herramientas que ya usas.








Su catálogo completo en línea, con carrito, pagos y envíos a todo México.
Así armamos la tienda de Aurea Skin: su línea de nutrición, piel y cabello en un solo lugar, con carrito, pagos en línea y envíos a todo México.
Organizamos más de 40 productos en tres líneas para que cada clienta encuentre rápido lo que busca. Si quiere saber más antes de comprar, voltea la tarjeta y ve sus beneficios. Pruébalo: agrega algo al carrito.
Diseñamos la compra para que nadie se quede a la mitad. Baja despacio y sigue un pedido de principio a fin.
La clienta revisa sus productos, cambia cantidades y ve el total al momento. Además, una barra le avisa cuánto le falta para el envío gratis, y eso suele sumar un producto más al pedido.
Escribe su código postal y el resto de la dirección se completa sola. Luego elige entre envío estándar o exprés, con el costo y la fecha estimada a la vista.
Conectamos la tienda con una pasarela segura, así que puede pagar con tarjeta, a meses, en OXXO o por transferencia. Ningún dato de su tarjeta pasa por la tienda.
En cuanto paga, le llega su número de pedido por correo y por WhatsApp. Después le avisamos cuándo sale y cuándo llega, sin que tenga que preguntar.
Mientras su clienta compra, Aurea Skin ve el pedido entrar en su panel, ya pagado y con todos los datos para el envío.

Antes, cada venta dependía de un mensaje por WhatsApp. Ahora sus clientas compran solas a cualquier hora, pagan en línea y reciben su pedido en casa, mientras el equipo se dedica a preparar envíos y a la consulta de nutrición.
Armamos tu catálogo, conectamos los pagos y los envíos, y te entregamos un panel para que veas cada venta desde tu celular.


La página que hace que lo encuentren en Google y que le crean desde el primer vistazo.
Que te encuentren y te crean. Hecho a mano, con animaciones y rápido en el celular, como el sitio de Garage 54.
Desde $14,900 MXN más IVA, en un solo pago. Elige según cuánto tienes que contar.
Ver preciosEs la página de tu negocio en internet. La persona que te busca en Google, o a la que le pasaron tu nombre, entra, entiende qué haces, confía y te escribe. Garage 54 lo usa para que sus clientes conozcan cada unidad antes de visitar la agencia.
El primer año de alojamiento y dominio ya va incluido.
Con tus colores y tu logo, y dos rondas de cambios antes de publicar.
Se ve excelente en iPhone y Android, y también en computadora.
Secciones que aparecen al deslizar y números que cuentan solos.
Botón de WhatsApp, enlaces a tus redes y un formulario que llega a tu correo.
Títulos, descripciones y mapa del sitio para que Google te entienda.
Ves cuánta gente entra, desde dónde y qué es lo que más ve.
Certificado SSL: el candadito en la barra del navegador.
Tu .com o .com.mx y el alojamiento, pagados el primer año.
Si algo falla después de publicar, lo corregimos sin costo.
Lo medimos antes de entregarlo. Un sitio lento pierde clientes.
Para empezar con una página completa y bien hecha.
Para negocios con varios servicios que explicar.
Para empresas que publican seguido o venden a otros países.
Escríbenos, te hacemos unas preguntas y en menos de 24 horas tienes tu cotización completa, con fechas y sin letras chiquitas.
Un sistema, una app, una automatización, una tienda en línea o un sitio web. Lo diseñamos y lo construimos a tu medida, con la misma atención que viste aquí.
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